Google y el problema de la alimentación forzada

IMAGE: Serhiy Kobyakov - 123RFAunque se diga cientos de veces, la idea parece difícil de asimilar: Google+ no es una red social, sino la re-imaginación de la web hecha por Google. Por tanto, el hecho de que Google+ vaya bien, mal o regular no es un asunto que sea susceptible de entrar en discusión: va a ir bien sí o sí, nos pongamos como nos pongamos, porque es sencillamente el elemento estratégico central de toda la estrategia de la compañía, y porque, por tanto, la compañía hará todo lo que tenga que hacer para que su uso se generalice, aunque lo tenga que imponer.

No te equivoques: la idea de “ir mal” o “ir bien” no tiene nada que ver con el uso que des a Google+ como red social, o con las cosas que hagas en Facebook. Es otra cosa.

La imagen no puede ser más clara: quieras o no quieras Google+, tendrás que usarlo. Si eres un creador de contenido, tendrás que poner dichos contenidos en Google+ si quieres conseguir que aparezcan en los resultados de búsqueda acompañados del llamado authorship markup, que les da más visibilidad y los garantiza como tuyos frente a páginas que los puedan reproducir. A todos los efectos, tu identidad ya no es tu identidad, es tu perfil de Google+. Si eres una empresa, tendrás que abrir página en Google+, porque eso lleva a que Google inserte una destacada referencia a tu página en la esquina superior derecha de la página de resultados cuando alguien te busque, como quien cuelga una zanahoria del extremo de un palo largo y la hace oscilar delante de tu nariz. Si quieres comentar en YouTube, tendrás que hacerlo con tu perfil de Google+ como única alternativa. Y si no te gusta y haces un vídeo como terapia para liberar tu frustración que alcanza más de un millón de visualizaciones, tendrás además que ver como Google gana una buena cantidad de dinero gracias a él. Si tienes una página del tipo que sea, tendrás que ponerle un botón +1 y vincularla con Google+, porque Google ha convertido a ese botón +1 en el criterio más importante del nuevo algoritmo de su buscador. Si tienes un negocio y quieres aparecer en Google Maps o Google Local, adivínalo: lo que aparece es la página que tengas en Google+. Y un etcétera tan largo como quieras, y que se va a ir alargando más a medida que la estrategia se completa.

¿Te gusta Google+? Úsalo. ¿No te gusta? Úsalo también. Es lo que hay. Como forma de planificar el desarrollo de un producto, aparte de provocar posibles desencuentros con las autoridades de defensa de la competencia, puede ser discutible. Pero como forma de asegurar la generación de un sentimiento de negatividad, no tiene precio. Hace una semana, Feedly, que tradicionalmente había utilizado Google OAuth como sistema de autenticación, decidió, impulsada también por la propia Google, hacer la transición a Google+. La oleada de reacciones de sus usuarios fueron tan negativas que Feedly decidió deshacer el cambio a las pocas horas. Google ha pasado a ser percibida como una empresa que impone sus productos, y con ello, a generar antipatía. Un sentimiento, además, que resulta completamente independiente del hecho de que Google+ sea, como producto, bueno o malo. Por buena que esté la comida, a pocos les gusta la alimentación forzada…

 



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